miércoles, 11 de mayo de 2011

Perder la vida


Me gustaría que se apreciara algo la descarga emocional que conlleva contemplar este paisaje, estas montañas que me separan de Asturias... Fue impresionante este viaje. Para nada tiene que ver con el tema del título de hoy... ¿o sí? Porque pase lo que pase la vida sigue, aunque el mundo se nos caiga a nosotros.
Acabo de enterarme de la muerte de la hermana de un compañero de de estudios. Tenía menos de cuarenta años y un cancer se la llevó dejando a su familia destrozada, sabiendo que tiene que seguir adelante porque la vida les empuja y lo harán, por supuesto, pero con el alma arrugado por la falta de ese familiar que debía seguir viviendo con los suyos... Me ha conmocionado mucho esta noticia, supongo que por todo lo que se ha pasado en mi familia... Lo cierto es que todo el mundo necesitamos ayuda para afrontar estas situaciones tan difíciles que nos plantea la vida.
Antes estuve leyendo el blog que he añadido en mi lista de enlaces -Tant se val d'on venim- en el que se comenta sobre la muerte del ciclista Wonter Weylandt Eso y creo que merece la pena leerlo porque Jordi es capaz de meternos, con la elección y el orden de sus palabras, dentro de la noticia que quiere comentar. Yo admiro mucho esa habilidad, pero muy pocas veces leo comentarios sobre el fútbol, porque no me interesa para nada. Ahora sí, hoy se metía con otro deporte que acabó con la muerte de ese ciclista. No se si os daréis cuenta de este fue el motivo que me inspiró para enviar la carta de El País, la muerte de un hermano Ochoa cuando entrenaba junto con su hermano que quedó en coma tras el accidente con un coche. Este último sobrevivió y,es más, volvió a montarse en una bici... Yo nunca lo pensé, pero era su vida... Es decir hay que tener vocación para ello.
...Deseo lo mejor, para todo el que se lo merezca, desde León.

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