Voy apartando los edificios y ahí está la catedral, magestuosa que surge del suelo de piedra... Yo soy incapaz de llegar a sus pies y no alzar la mirada. Siempre me impresiona y tengo la suerte de poder admirarla.
Incluso cuando tengo preocupaciones en la cabeza, este monumento me las aparta la mente para que reconozca que no tienen tanta importancia... Y yo suspiro...
A ver cuando llegan tiempos mejores, por eso debo tener paciencia.
Me había hecho con un arma que me podía ayudar "El arte de la guerra", pero pasadas esas primeras hojas tan jugosas de información, parece que Sun Tzu se metía más en la batalla y no me sugería gran cosa. Y una que economiza tanto leyendo lo abandoné. No obstante releo y me animo porque se me abren puertas de esperanza... Vale, me soy cuenta de que lo mejor es la paciencia.
Espero estar mejor mañana...
Saludos a todos.
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