Parece febrero salvo por la duración del día, estos son muy largos...
En estos momentos estoy muy angustiada por la situación de mi hija ante los estudios... hasta ella lo ve crudo. Entonces yo sufro porque creo que ella sufre, y encima debo presentar buena cara, es decir, que no se note mi angustia -lo cual es prácticamente imposible porque reflejo claramente el estado de mi alma-. Menos mal que ella lo lleva mucho mejor de lo yo creo... Somos muy diferentes, pero es que ella tiene dieciséis años y tiene buen corazón, eso sí. Entonces mi hija debe ver las consecuencias de no trabajar durante el curso, y verá que en agosto, por lo menos, no podará pasarlo en el pueblo. Tranquila Yolanda, poco a poco...
Supongo que los padres me entenderéis, porque un hijo es mucho, o lo es todo... Y así ha sido siempre. Aunque ahora los tiempos son muy diferentes y tengo oigo que el alumnado que ahora está realizando la ESO es muy distinto al que correspondería al de mi hija, -del dosmil uno-. Carecen de respeto, carecen de disciplina... y no sé que va a ocurrir, quizás sea una consecuencia también del cambio climático.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario